Saber escuchar
Saber escuchar
Para poder mantener una conversación, no solo se requiere
saber hablar, es casi más importante saber escuchar con atención, evitando
tomar parte en ella solo aparentemente, cuando, en realidad, los propios
pensamientos giran en otra órbita. Algo que no se escuchó con atención puede
que sea lo más importante de una cuestión, o quizá aspectos esenciales de la
misma que la confundan, o no permitan entenderla.
La persona que interrumpe a menudo la conversación, introduciendo otros temas que la desvía, es un malísimo conversador. Sus relaciones sociales serán necesariamente superficiales y no llegará a entender ni a tratar a los demás.
Comprensión
La consideración
hacia los demás llevará a pasar por alto elegantemente equivocaciones ajenas,
sin darles mayor trascendencia, o incluso ocultándolas a los otros.
Siempre se puede
encontrar alguna explicación airosa para despejar estas situaciones difíciles.
Por el contrario, nunca se hará hincapié en algo que pueda dejar mal a una
persona.

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